Yolanda Díaz, anatomía de una caída

OPINIÓN

Xoán A. Soler

20 feb 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

La última fotografía que se conoce de esta política que no hace prisioneros llamada Yolanda Díaz no es solo una foto, es una premonición. Fue tomada 48 horas antes de su penúltimo día de difuntos electorales, en Santiago. La fundadora de Sumar se gira al escuchar un ruido a su espalda. Dos biombos han cedido y están cayendo sobre parte de su, digamos, plana mayor gallega. La cosa no pasa, físicamente, de un susto, pero hoy se puede ver en esta especie de efecto dominó un anticipo del inminente apocalipsis de Sumar en las urnas. La señora Díaz contemplará el desastre desde la distancia, lejos de la triste y sola Marta Lois. Ya casi en la madrugada, tuiteará lo más parecido a unas lágrimas de cocodrilo. No se puede decir que Yolanda esté siendo profeta en su tierra. Es bastante probable que esto no lo arregle ni con otra foto con el papa. Hay quien, en su caída, estará aplaudiendo con las orejas. Y hay quien, en su caída, estará aplaudindo coas orellas.